<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-29872813</id><updated>2011-12-28T23:38:56.381-08:00</updated><title type='text'>LA SEÑORITA LULÚ</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lasenoritalulu.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29872813/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasenoritalulu.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Jorge</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_FgRNHFOhNsk/SuLCUGSv1lI/AAAAAAAAAUA/NPQ70sw4AnA/S220/Imagen+51313.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29872813.post-115059585196083758</id><published>2006-06-17T18:43:00.000-07:00</published><updated>2006-06-26T09:51:23.420-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En el primer examen de la señorita Lulú sólo fui capaz de responder a una de las diez preguntas. Todo iba bien hasta que tuve la genial idea de solicitar su ayuda orientativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dime, Marco, ¿cuál es tú problema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella fue la primera vez en la que por el generoso hueco de su blusita pude intuir sus dos tetas.&lt;br /&gt;A los diez minutos entregué mi examen: un desastre. Tenía cosas más importantes y urgentes que hacer antes que responder a estúpidas preguntas del arte románico.&lt;br /&gt;Las semanas siguientes fueron una continua sucesión del binomio tortura-desahogo. Era verla y, de inmediato, sentir la necesidad. Sus gafas de intelectual atrevida, ambientaban a la perfección esa carita torneada, sin roturas, fiel preámbulo del resto de su cuerpo.&lt;br /&gt;Pasaba las horas de clase y de recreo pensando en la manera de continuar mis romerías al servicio sin levantar sospechas ajenas. Un rotulador rojo, un pañuelo y un poco de narices me dieron la solución. Pronto me hice famoso por mis sangrados de nariz, hasta el punto que en vez de Marco comencé a ser conocido como San Martín: “el cochinillo que no acaba de desangrarse”.&lt;br /&gt;Dos era lo normal, tres era factible. ¡Hasta cinco veces en una sola clase de la señorita Lulú llegué a sangrar de la nariz!&lt;br /&gt;Para no provocar barruntos de mentes razonables, alguna vez también sangraba en las clases de Don Ramiro y Don Carlos. Sin embargo, existen algunas mentes que no son razonables. Fueron éstas las que trajeron rumores que no tardaron mucho en propagarse. Se decía que lo de las narices era un invento para ir al servicio y allí poder fumarme un porrete, meterme una raya o tomarme una de esas pastillas mágicas; en fin, para gustos cacareos. Pero el cotilleo no se detuvo en los pasillos sino que llegó a las altas esferas: el jefe de estudios. Hombre recto y severo hasta en su memez, me mando arreglar el asunto de drogas con mi tutora (la señorita Lulú). Me amenazó con la expulsión en caso de no colaborar y sin soltar ni un momento de su cara esa mueca concluyente acerca de mi futuro: “Chico, serás un desgraciado el resto de tu vida.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era la hora del recreo y allí estaba yo, de pie, esperando tras la puerta del despacho de mi tutora.&lt;br /&gt;—Pasa, Marco —me dijo con neutralidad—. Siéntate, por favor. Verás, he estado hablando con el jefe de estudios sobre tus idas y venidas de la clase al servicio y como profesora tuya...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y mientras pronunciaba estas palabras inclinó su tronco hacia delante, bajo mi parecer con más voluntad que inocencia, y pude ver otra vez el huequito de su blusa. ¿Qué quería? ¿Provocarme? ¿Acaso que lo hiciéramos en su despacho? ¿O era simple casualidad que no llevara sujetador?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—... así que para evitarte problemas tendrás que solucionar tu problema con las narices.&lt;br /&gt;—Mi problema con las narices, claro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los días sucesivos los empleé en maldecir mi timidez y en buscar nuevas soluciones a mis necesidades. Y las encontré casualmente mientras la señorita Lulú explicaba unas diapositivas de &lt;em&gt;La maja desnuda&lt;/em&gt;. Luces apagadas, el último de la fila y un abrigo entre mis piernas. Resultaba un tanto arriesgado, pero la recompensa...&lt;br /&gt;Antes del comienzo de cada clase preguntaba a la señorita Lulú si iba a poner diapositivas. Si su respuesta era negativa, entonces ese día tocaba morirme. Si respondía que sí, le sonreía mientras ella me miraba extrañada.&lt;br /&gt;Poco a poco, sus clases se fueron convirtiendo en mi única excusa para levantarme. Los fines de semana, tan esperados por mis compañeros, eran una auténtica pesadilla para mí. Mi novia Carla me dejó el día de San Valentín, a lo cual respondí con la indiferencia del que tiene la cabeza en otro lado. Las notas fueron de mal en peor. Todo esto ayudó a que resurgiera mi supuesta adicción a las drogas. El jefe de estudios reunió a mis padres y al psicólogo de la escuela y, entre todos menos conmigo, decidieron administrarme tres horas de psicólogo a la semana, cuando lo único que me hacía falta eran veinticuatro horas de señorita Lulú al día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El psicólogo era un tipo inteligente, majete, no dado a la desesperación. Intentó todo lo que se podía intentar y a la vista de mi rotunda negativa a “abrir la mente” un día me propuso jugar al póquer.&lt;br /&gt;—¿Jugar al póquer? ¿Qué es esto? ¿Otra de sus técnicas?&lt;br /&gt;—Mira, amigo, según tu jefe de estudios, tú y yo estamos obligados a vernos tres días a la semana hasta que acabe el curso y tú tienes tantas ganas de verme como yo a ti. Así que hagamos esto más divertido. Juguemos al póquer, por ejemplo.&lt;br /&gt;Y así fueron pasando mis horas de consulta. Mientras el jefe de estudios y mis padres pensaban que manteníamos largas y profundas charlas, el psicólogo y yo nos hicimos unos expertos jugadores de cartas. Y es así como él olvido que yo era su paciente y yo que él era mi psicólogo.&lt;br /&gt;Un buen día me invitó a hacer la consulta en su casa.&lt;br /&gt;—¿Hace un porrito?&lt;br /&gt;—¿Cómo?&lt;br /&gt;—Coño, que si quieres un poco de maria. Venga no pongas esa cara de carcamal y pásame el mechero.&lt;br /&gt;—¿Pero tú fumas...?&lt;br /&gt;—Claro que sí, y todo el mundo debería fumarla, empezando por tu jefe de estudios. No se puede ir tan tenso por la vida. Pero qué pasa, no me digas que nunca te has fumado un canutito.&lt;br /&gt;—Pues la verdad es que ni si quiera fumo cigarillos... normales.&lt;br /&gt;—¿Y entonces qué coño haces aquí?&lt;br /&gt;—Todavía no lo sé.&lt;br /&gt;—Esto sí que tiene gracia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y entre el olorcillo, el humo y alguna que otra calada llegaron las risas tontas, el desparpajo y la historia de la señorita Lulú. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—¿Y eso es todo... por lo que... estás aquí? Ji, ji, ji... Está buena…¿sabes como te digo?&lt;br /&gt;—Ji, ji, ji... Buena, buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante las semanas siguientes proliferaron nuestras escapaditas a su casa. El psicólogo explicó al jefe de estudios que precisaba de “un ambiente más acogedor para poder penetrar con más hondura en mi mente”.&lt;br /&gt;Pero lo que en realidad quería Marlon (así se llamaba) es ayudarme a convertir mis sueños en realidad. Entre él y su novia, una despampanante brasileña a la que le encantaba pasearse por casa totalmente desnuda, empezamos a trabajar en cómo poder enamorar a la señorita Lulú. Aprendí mucho de las mujeres en aquellas tardes inolvidables, en especial de la brasileña, a cuyas ostentaciones, allí, tan a la mano, uno no acababa de acostumbrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó junio, el mes de la paranoia estudiantil. Hasta entonces era el alumno con peores notas del colegio, pero sabía muy bien lo que tenía que hacer. Estudié como nunca hube estudiado, como nunca creí que podía hacerlo. Marlon me había enseñado a hacerlo con eficacia, pero era la señorita Lulú quien con más fuerza me impulsaba a tragarme lección tras lección.&lt;br /&gt;El día 20 acabé los exámenes. Ese mismo día la señorita Lulú recibió una carta que decía:&lt;br /&gt;“Sólo en el caso de encontrar en mis calificaciones nueve sobresalientes, le ruego acepte ver conmigo y a solas esas diapositivas que yo tanto admiro.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fueron nueve sobresalientes, sino ocho y una matrícula de honor, precisamente en la asignatura de la señorita Lulú. Nada más saberlo subí a su despacho sin demora. Llamé dos veces. El momentáneo silencio me hizo temer, pero finalmente su voz atravesó la puerta: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Adelante, las diapositivas están listas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29872813-115059585196083758?l=lasenoritalulu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasenoritalulu.blogspot.com/feeds/115059585196083758/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=29872813&amp;postID=115059585196083758' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29872813/posts/default/115059585196083758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29872813/posts/default/115059585196083758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasenoritalulu.blogspot.com/2006/06/en-el-primer-examen-de-la-seorita-lul.html' title=''/><author><name>Jorge</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_FgRNHFOhNsk/SuLCUGSv1lI/AAAAAAAAAUA/NPQ70sw4AnA/S220/Imagen+51313.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
